que cualquiera dejara de comprender y se convirtiera. La condición de los
dirigentes judíos era el resultado natural de su propia conducta y de su modo
de vivir. tal como se indica en esta parábola, era también la obra de Satanás
(ver com. Mat. 13: 4). La gente de quien hablaba Isaías era la misma que Jesús
representó por el terreno junto al camino. En verdad, es Satanás el que ha
cegado "el entendimiento de los incrédulos" (2 Cor. 4: 4). No es la luz del
cielo la que ciega a los hombres, sino la oscuridad (1 Juan 2: 11). Por lo
general, la vista que ha estado por largo tiempo en tinieblas no puede
funcionar debidamente en la luz; los ojos que están acostumbrados a la
oscuridad tienden a evitar la luz.
16.
Bienaventurados.
Es decir, "dichosos" (BJ) o "felices" (ver com. cap. 5: 3). por el
396contrario, quienes tienen ojos y no ven, y oídos y no oyen, no son felices.
La verdadera felicidad sólo se alcanza cuando los ojos del alma ven la luz de
la verdad. Los que no tienen discernimiento espiritual no pueden nunca ser
verdaderamente felices.
17.
De cierto os digo.
Ver com. cap. 5: 18.
Desearon ver.
Habían deseado ver el Mesías y su reino. Esta fue la esperanza acariciada por
todos los santos de la antigüedad (1 Ped. 1: 10-11), los cuales habían muerto
en la fe "sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos y
creyéndolo" (Heb. 11: 13).
18.
Oíd, pues.
El comentario principal de los vers. 18-23 aparece en relación con los vers.
3-9. La explicación de la parábola del sembrador, de la semilla y de los
diferentes terrenos, dada aquí por Cristo (vers. 18-23), probablemente en algún
momento posterior (ver com. vers. 10), debería tomarse como modelo de los
principios que rigen la interpretación de todas las parábolas (ver p. 194).
21.
Luego.
Gr. euthús, "en seguida", "al momento" (vers. 20).
Tropieza.
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